Comenzamos esta cuarta jornada de nuestro XXIII Capítulo General, como es habitual, en la capilla. Allí, el P. Eliécer Valladares dirigió la dinámica de oración de la mañana en la que propuso a la asamblea realizar un gesto participativo que nos recordara nuestra vocación de ser testigos del mensaje de salvación y liberación de Dios para todos, y de manera especial, para todas las víctimas de nuestro mundo.
En la primera sesión de la mañana, Mons. Franz Josef Overback, obispo de Essen, presentó el tema “Sinodalidad en la Iglesia y el rol de la vida consagrada y de los laicos en la Iglesia del tercer milenio”. Una muy interesante ponencia en la que nos animó a iniciar procesos de conversión, apertura y transformación (personal, eclesial, congregacional…) sin miedo, en sinodalidad y buscando siempre la fidelidad al Evangelio y a nuestra misión y carisma; y que sirvió de base a las reflexiones posteriores que se socializaron en la segunda sesión.
La tarde estuvo dedicada a la reflexión personal y grupal centrada en los procesos de conversión, transformación y sanación que estamos llamados a emprender.
Concluyó la jornada, como viene siendo habitual, con la celebración de la Eucaristía, presidida en el día de hoy por el P. Antonio Antonicelli.
Los traductores están jugando también un papel destacado en este Capítulo. Además de la lengua de Cervantes, el inglés y el italiano son los otros dos idiomas en los que en este Capítulo se está trabajando en los grupos a la hora de compartir reflexiones y documentos. Sin olvidar el alemán y francés, que también suenan estos días entre las paredes de este santuario.