Roma, 1 de marzo 2026
Prot.17/26
A toda la Familia Amigoniana:
PAZ Y BIEN
Hace veinticinco años, el 11 de marzo de 2001, san Juan Pablo II elevaba a los altares, en la Plaza de San Pedro, a un numeroso grupo de testigos de la fe que habían derramado su sangre durante la persecución religiosa del siglo XX en España. Entre ellos, la Iglesia reconocía solemnemente el martirio de los hermanos y hermanas amigonianos que permanecieron fieles a Cristo hasta el final. Aquella celebración marcó profundamente la memoria de nuestras congregaciones y de toda la Familia Carismática Amigoniana. Este año 2026, al cumplirse el 25º aniversario de su beatificación, sentimos la necesidad de hacer memoria agradecida de aquel acontecimiento y de renovar el compromiso que nace de su testimonio. Por ello, porque creemos que celebrar es actualizar la gracia, y es permitir que el ejemplo de quienes nos precedieron en el seguimiento radical de Cristo ilumine nuestro presente y fortalezca nuestra esperanza, no queremos que esta fecha sea un simple recuerdo del pasado.
1. El martirio: testimonio supremo de fidelidad
En la homilía de la celebración de la beatificación, el Santo Padre recordaba que el martirio es la expresión más alta del amor y de la fidelidad cristiana. El mártir no busca la muerte, sino que busca permanecer fiel a Cristo. Y cuando esa fidelidad es puesta a prueba, se convierte en ofrenda total.
El magisterio de la Iglesia ha subrayado que el martirio es ante todo participación en la Pascua del Señor: una muerte unida inseparablemente a la Resurrección. No es fracaso, sino victoria en Cristo; no es silencio estéril, sino proclamación elocuente de que nada puede separar al creyente del amor de Dios. Los mártires son testigos de que el Evangelio no es una teoría, sino una vida entregada hasta el extremo.
Nuestros hermanos y hermanas amigonianos no murieron por una ideología ni por una causa humana pasajera. Murieron por fidelidad a su vocación, por amor a Cristo y a la Iglesia, con el corazón sostenido por la esperanza. En ellos contemplamos la obra del Espíritu que fortalece, consuela y sostiene en la hora suprema.
2. Hijas e hijos de Luis Amigó
El martirio, en nuestra tradición espiritual, adquiere un acento profundamente pastoral. Nuestro padre fundador, Luis Amigó, nos exhortó a configurarnos con Cristo Buen Pastor, que da la vida por sus ovejas. No se trata solo de una imagen entrañable, sino de un programa de vida: buscar al que se pierde, acompañar al herido, levantar al caído y permanecer junto al rebaño incluso en medio del peligro.
Nuestros hermanos y hermanas mártires vivieron esta espiritualidad hasta sus últimas consecuencias. Fueron educadores y pastores, consagradas y consagrados, entregados a la misión. Compartieron sus vidas y, cuando llegó la prueba, no renunciaron a su identidad ni abandonaron la misión confiada. Permanecieron fieles.
Celebrar su beatificación es reconocer en ellos la encarnación más luminosa, el rostro pascual, del carisma amigoniano. Nos recuerdan que la autenticidad de nuestra vocación se mide por la capacidad de amar, de perdonar y de entregarnos sin reservas.
3. Razones para celebrar este 25º aniversario
a) Gratitud que se hace memoria viva. La primera razón es la gratitud. Agradecemos a Dios el don de su fidelidad, la fortaleza que les concedió y la semilla que sembraron con su sangre. La memoria de los mártires es siempre fecunda: fortalece la fe de la Iglesia y sostiene el camino de las generaciones futuras.
b) Una llamada actual al testimonio. También nosotros, en contextos diferentes a los que ellos vivieron, experimentamos desafíos: conflictos enquistados, indiferencia religiosa, heridas sociales, nuevas pobrezas, cansancios apostólicos… Tal vez no se nos pida el derramamiento de sangre, pero sí el martirio cotidiano de la coherencia, de la paciencia, de la entrega silenciosa y del perdón.
Su ejemplo nos interpela: ¿vivimos con radicalidad nuestro seguimiento de Cristo? ¿Somos testigos creíbles en nuestras obras educativas y presencias apostólicas? ¿Nos configuramos realmente con Cristo Buen Pastor que da la vida por todos?
c) Renovación de nuestra identidad carismática. Los mártires fortalecen nuestra identidad. Nos recuerdan quiénes somos y para qué existimos. No somos solo instituciones organizadas, sino sobre todo una familia carismática llamada a transparentar el amor misericordioso de Cristo, especialmente entre los más vulnerables.
Este aniversario es ocasión para renovar nuestra consagración y nuestro compromiso laical y bautismal desde la raíz del carisma: el seguimiento apasionado de Cristo al servicio de los más necesitados.
d) Comunión en torno a los testigos. Los mártires pertenecen a toda la Familia Amigoniana y a toda la Iglesia. En torno a ellos se fortalece nuestra comunión y su ejemplo une generaciones y culturas. Que este aniversario sea un tiempo de encuentro, de oración compartida y de celebración gozosa.
4. Celebración del 11 de marzo
El próximo 11 de marzo, aniversario de la Beatificación, celebraremos en la parroquia Nuestra Señora de Monte-Sión en Torrent (Valencia, España), lugar donde reposan y se veneran los restos de la mayoría de los mártires amigonianos, una Eucaristía de acción de gracias presidida por el arzobispo de Valencia, D. Enrique Benavent. La celebración tendrá lugar a las 19:30 (hora de Europa) y será transmitida a través del canal oficial de YouTube para facilitar la participación espiritual de toda la Familia Amigoniana extendida por el mundo.
Os animamos vivamente a que en todas las comunidades, obras y presencias amigonianas se organice, bien ese mismo día o en otra fecha conveniente, una celebración de acción de gracias: una Eucaristía, una liturgia de la Palabra, un momento de oración o una jornada formativa que permita hacer memoria agradecida y renovar nuestro compromiso. Que nadie quede al margen de esta conmemoración. Que cada comunidad la viva con creatividad pastoral y hondura espiritual.
5. Miremos al futuro con esperanza
El martirio no es solo un acontecimiento del pasado, es también una posibilidad siempre abierta en la historia de la Iglesia. Todos estamos llamados a vivir la santidad que se concreta en la fidelidad cotidiana. Nuestros mártires nos enseñan a perseverar, a confiar y a amar hasta el extremo.
Que este 25º aniversario sea un verdadero acontecimiento espiritual: que renueve en nosotros la pasión por Cristo, la entrega generosa a la causa del Reino y la cercanía misericordiosa y compasiva a quienes más nos necesitan.
Oración de acción de gracias
Señor Jesucristo,
Buen Pastor que das la vida por tus ovejas,
te damos gracias por nuestros hermanos y hermanas mártires,
que fueron fieles hasta el extremo.
Gracias por su testimonio valiente,
por su amor sin medida,
por su perdón en la hora de la prueba.
Ellas y ellos son para nosotros modelo y ejemplo
en el seguimiento fiel de Ti,
en la entrega generosa a la misión
y en la confianza plena en el Padre.
Concédenos, por su intercesión,
un corazón ardiente y compasivo,
capaz de dar la vida en el servicio cotidiano,
de sostener la esperanza en la adversidad,
y de anunciar con valentía tu Evangelio.
Que, como Zagales del Buen Pastor,
sepamos buscar al perdido,
cuidar al herido
y permanecer fieles hasta el final. Amén.
Confiando este aniversario a la intercesión de la Virgen María y de nuestros beatos Mártires Amigonianos, os enviamos un saludo fraterno desde Roma, en el primer día de marzo de 2026, segundo domingo de cuaresma.
Con afecto en el Señor,
Fr. José Ángel Lostado Fernández
Superior General
Los Cooperadores Amigonianos de San Luis, Argentina, celebraremos con sencillez pero con mucho cariño en memoria de nuestros Mártires y daremos gracias por la bendición de pertenecer a esta familia carismática. Paz y Bien. Mónica Pretel. Presidente de Cooperadores Amigonianos de San Luis