CUANDO EL MUNDO APRENDIÓ A AMAR Una historia sobre Luis Amigó
Alexander Priego Valles
Categoría:Infantil
CAPÍTULO I. LA CIUDAD DONDE NADIE PODÍA FALLAR
Había una vez un lugar llamado Orbis Perfectus, una ciudad donde todos sus habitantes vivían con gran rectitud, donde se creía que la armonía perfecta está en el no tener errores, por lo que era un lugar muy prospero y con orden.
Sin embargo tenían una ley muy marcada, la cual era cero tolerancia a equivocarse, ya que si cometían una falla tenían como condena ser desterrados para evitar un desequilibrio en su mundo ideal, pareciera que el mayor pecado no era cometer el mal, sino dejar de ser perfectos. Lamentablemente para muchos esto les costó muy caro para poder vivir en Orbis Perfectus, perdiendo el sentido de la humanidad y la compasión por otros.
CAPÍTULO II. EL VALLE DE LOS OLVIDADOS
Todos aquellos que no cumplían con los ideales en Orbis Perfectus eran expulsados al Valle de los Olvidados un lugar donde la tristeza, el abandono y la desesperanza reina.
Los que nacen ahí son considerados personas sin oportunidades de crecer ya que están tachados por los errores de sus antepasados, todo aquel que llega al Valle de los Olvidados nunca ha podido salir de ahí, ya que los habitantes de Orbis Perfectus consideran que aquel que comete errores siempre lo hará y nunca podrá ser perfecto.
Aunque todo puede cambiar, porque a pesar de lo que parece estar condenado, pueden surgir personas que crean en los demás y hagan la diferencia en el mundo.
CAPÍTULO III. UN HOMBRE QUE SE FIÓ DE DIOS
Un día llegó un joven capuchino al Valle de los Olvidados, el cual representaba un misterio ya que no venía de Orbis Perfectus sino de un lugar donde la Paz y el Bien son la base de su comunidad, no cargaba nada consigo nomas que un corazón dispuesto para amar.
Dos niños se percataron de su llegada, por lo que inmediatamente fueron a ver al extraño fraile, en cuando llegaron este les sonrió y los saludó diciendo paz y bien, ellos quedaron asombrados debido a que nadie en el Valle de los Olvidados posee esa actitud.
Los dos niños se presentaron con él, el varón se presentó bajo el nombre de Mateo y la niña bajo el nombre de Lucía. Así que le preguntaron su nombre a lo que el joven capuchino respondió que se llamaba Luis Amigó.
CAPÍTULO IV. LAS SEMILLAS DE LA MISERICORDIA
Fray Luis Amigó junto con el apoyo de sus nuevos amigos, emprendió una misión de esperanza donde Mateo y Lucía fueron aprendiendo de la mano de él nuevos valores importantes para su crecimiento humano y espiritual.
Muchos adultos y ancianos observaban como Luis Amigó iba en busca de los niños y jóvenes para devolverlos al redil de Dios, vieron como con pequeños gestos recuperaban la dignidad y se apoyaban unos a otros, por lo que por primera vez sintieron esperanzas para el Valle de los Olvidados.
Muchas personas se fueron uniendo al Padre Luis que con su gran espíritu franciscano, vieron que el no ser perfectos no era malo, porque la transformación inicia desde el interior y que sobretodo el secreto de la fuerza está en mantenerse siempre unidos.
CAPÍTULO V. CUANDO LOS MUROS COMENZARON A CAER
Con el paso del tiempo el Valle de los Olvidados dejó de ser un lugar para fracasados y olvidados a ser un lugar de crecimiento y renovación, muchos volvieron a creer en Dios, pero sobretodo en si mismos, Mateo y Lucía se sentían muy alegres porque con la llegada de aquel hombre que se fio de Dios vieron las maravillas de la vida, además de que ellos se convirtieron en los primeros zagales del Buen Pastor.
Por el otro lado en Orbis Perfectus llegaron noticias de que los exiliados tenían mejor vida y que ya no era aquel lugar al que temían mucho irse por no ser perfectos, por lo que empezaron muchos a cuestionarse si realmente han vivido conforme a lo correcto. Así que decidieron hacer algo que nunca se habían imaginado, que era nada menos que hacer contacto al antiguo Valle de los olvidados.
CAPÍTULO VI. DONDE NADIE SOBRABA
En una mañana todos los habitantes de Orbis Perfectus estaban a las afueras de su ciudad buscando hablar con los del ya no llamado Valle de los Olvidados, pero temían a ser rechazados y odiados, por todas las acciones que cometían al exiliarlos. Sin embargo no fue así, los del Valle los recibieron con gran alegría y amor, como la de un Pastor que encuentra a su oveja perdida.
Entrando en dialogo ambas comunidades llegaron al acuerdo de desaparecer las barreras y hacer nacer una nueva. La cual en agradecimiento a Fray Luis Amigó, la colocaron a su nombre siendo así la Comunidad Luis Amigó, dando así el comienzo de una gran fraternidad sin importar su pasado.
EPÍLOGO. ÉRASE UNA VEZ UN MUNDO AMIGONIANO
El Padre Luis Amigó siguió con ellos durante muchos años, pero al ver que aún faltaba por cumplir la misión de Dios, creó con inspiración del Espíritu Santo dos Congregaciones, primero a las Hermanas Terciaras Capuchinas de la Sagrada Familia, a la cual al crecer Lucía ingresó y a los Religiosos Terciaros Capuchinos de Nuestra Señora de los Dolores, en donde Mateo se formó para luego ser ordenado sacerdote y continuar de la mano de Lucía el legado del Padre Luis, por lo que su forma de amar quedó en los corazones de todos.
Desde entonces cuando alguien tropiece siempre habrá una Terciaria o un Terciario capuchino que extienda su mano para levantarlo, sin mirar a quien y en el pecado encontrar la compasión y así descubrir un verdadero mundo amigoniano.
FIN…
CRÉDITOS
Obra realizada con motivo del Mes de la
Amigonianidad 2026
Juventud Amigoniana (JUVAM) – Tabasco, México Hogar Oasis de Paz
Provincia Nuestra Señora de Guadalupe
Hermanas Terciarias Capuchinas de la Sagrada Familia
Autor y escritor
Alexander Priego Valles
Esta obra fue creada para participar en el concurso literario del Mes de la Amigonianidad 2026, con el propósito de promover y difundir los valores, el carisma y la espiritualidad amigoniana mediante la narrativa.
Apoya el talento, la imaginación. y el futuro de nuestros pequeños escritores.